Constelación de Sonidos

by GAYE THERESA JOHNSON

Constelación de Sonidos is a sonic intervention. It is a disruption of the effects of gentrification, displacement, and the repressive policing that are inundating Black and Latinx neighborhoods in Los Angeles with unprecedented sophistication and speed. Those assaults are accompanied by justifications of our erasure: ideas about our people, history, and traditions that make our disappearance and absorption appear natural and inevitable. With this album, Cambalache lodges a fierce and beautiful soundscape, saturated with the sounds of a history that has sustained us, reminding us that our presence is necessary and beautiful. For all historical narratives contain sound, and in centering the echoes of comunidad, Cambalache enacts new possibilities and new reflections on who we are, and who we have been. Constelación de Sonidos is a statement of resilience, a tribute to the capacity to rewrite our historia and our futures, to pull sounds of home from wherever we create it.

There is no collective of musicians more poised to offer this soundscape. The musicians in Cambalache grew up on LA’s Eastside, where the predominating sounds of everyday life have lengthy sonic histories in Black and Brown music making. In sonero and maestro Cesar Castro, the group’s connection to Veracruz is made explicit. In Constelación de Sonidos, the radical roots of the Son Jarocho tradition are enlivened through the sounds and physical space of East LA. This does not happen simply through study: Cambalache has committed themselves to significant work in the son jarocho community in Veracruz, enacting a vibrant convergence between cultural and social justice work.

In “Aguacero,” generations intertwine in an elder’s narration of dreams unfulfilled, in the combination of electric and acoustic guitars, in the punctuation of the tarima, and in the tradition of making “a primavera from an aguacero.” In making a place for the sounds of the everyday, “Aguacero” literally makes space. The soundscapes created on this album reach backwards in time to draw upon Black and Brown implicit aural and social knowledge; and they extend forward in time by leaving us with a legacy of evocative reflections on space and history. “El Conejo Blues” is revelatory as a new source of 21st century blues: forced migration of families and individuals pushed across the fatal terrain of the desert. But it also uncovers the stubborn refusal to abandon dreams of sanctuary, even during the seasons when hope can’t be found.

“Tilingo Greengo” is a comment on the way that gentrification at once eviscerates and commodifies our communities. And “Butaquito Lindo” warns us not to forget the intimacy of pa’conocerte, of person-to-person connection, as a panacea against those assaults. “I Cut My Teeth on Marx” gives valence to the spirit of the album through Xochi Flores’ depiction of evolution and transformation. We bear witness through her remembrance of family and community, of bravery and addiction, of love and admiration and the “heaviness of information” on a child’s body. We hear it through the sounds of children playing. She shows us how memory becomes the ground upon which we walk and live.

A satirical play on the iconic “El Gallo,” in which the rooster is implored to stop singing, “Gallo Ramiro” re-centers the bird in family space. Through what amounts sonically to a classic East LA ballad, Cambalache implores him to keep singing, as a reminder of a time when people brought their roosters with them to new neighborhoods of possibility, marking the experience of the new day for everyone in it.

“El Trompito” is also a reclamation, but of the body of a hard-working mother and father for joy and play. It is a beautiful tribute to amistad, continuity, love, and the bitter and beautiful struggles we witness in the lives of our elders.

Everyone deserves to be recognized in the places and spaces they call home. Constelación de Sonidos turns embattled spaces into centers of empowerment and contributes greatly to a new soundtrack of struggle and dignity. To hear these songs is to be reminded that the places and the sounds that unite us are more important than the issues that divide us. In the face of what sometimes seems like insurmountable oppression, Cambalache offers us a mirror, one that re-inspires us with our own enduring traditions of radical struggle and creative expressions of humanity.

Constelación de Sonidos is a feast of sonic memory, itself an aguacero of the remembrances that mark our collective existence. It reminds us of our rights to joy and justice and insists that our presence alone constitutes a life and a way worth living. This album is an architecture of the sounds of home.

Constelación de Sonidos

por GAYE THERESA JOHNSON; Traducido por LOYDA ALVARADO

Constelación de Sonidos es una intervención sónica. Es una interrupción de los efectos del aburguesamiento (gentrificación), el desplazo, y la actividad policial represiva que han inundado a comunidades Negras y Latinas en Los Ángeles con una velocidad y sofisticación sin precedentes. Dichas agresiones son acompañadas por la justificación de nuestra eliminación: ideas acerca de nuestra gente, historia, y tradiciones que hacen que nuestra desaparición y absorción parezcan naturales e inevitables. Con este álbum, Cambalache alberga un paisaje feroz y hermoso, saturado de sonidos de una historia que nos ha sostenido, que nos recuerda que nuestra presencia es necesaria y hermosa. Ya que todas las narrativas históricas contienen sonido, y para centrar los ecos de la comunidad, Cambalache proclama nuevas posibilidades y nuevas reflexiones de quién somos, y quiénes hemos sido. Constelación de Sonidos es una declaración de resistencia, un tributo a nuestra capacidad de volver a escribir nuestra historia y nuestro futuro, de traer sonidos de nuestras raíces desde donde los creamos. No existe otro colectivo de músicos más preparado para ofrecer este paisaje. Los músicos de Cambalache crecieron en la zona Este de Los Ángeles, donde los sonidos predominantes de la vida cotidiana contienen largas historias sonoras de la música Negra y Latina. La conexión de esta agrupación a Veracruz es explícita a través del sonero y maestro, Cesar Castro. En Constelación de Sonidos, las raíces radicales de la tradición del Son Jarocho son avivadas por medio de sonidos y espacio físico del Este de Los Ángeles. Esto no sucede simplemente a través del estudio: Cambalache se ha comprometido al trabajo significativo de la comunidad de son jarocho de Veracruz, promulgando una convergencia vibrante entre el trabajo por la justicia cultural y social. En “Aguacero,” se entrelazan generaciones en la narración de un anciano que narra sueños quebrantados, en la combinación de guitarras eléctricas y acústicas, en la puntuación de la tarima, y en la tradición de hacer “una primavera de un aguacero.” En la fabricación de un lugar para los sonidos cotidianos, “Aguacero” literalmente crea ese espacio. Los paisajes sonoros que son creados en este álbum alcanzan al pasado al dejarnos con un legado implícito de conocimiento aural y social de comunidades Negras y Latinas; y se extienden al futuro, dejándonos con un legado de reflexión evocativa de espacio e historia. “El Conejo Blues” es revelador como una fuente de blues del siglo 21: la migración forzada de familias e individuos empujados al terreno fatal del desierto. Pero también destapa el rechazo tenaz de abandonar sueños de encontrar santuario, incluso durante temporadas cuando la esperanza no se encuentra.

“Tilingo Greengo” es un comentario de la manera en que el aburguesamiento (gentrificación) a la vez descuartiza (eviscera) y mercantiliza nuestras comunidades. Y “Butaquito Lindo” nos advierte no olvidarnos de la intimidad pa’ conocerte, de la conexión de persona a persona, como una panacea contra la agresión. “I Cut My Teeth on Marx” da valor al espíritu del álbum a través de la representación de Xochi Flores en cuanto a la evolución y la transformación. Damos testimonio a través de sus recuerdos de familia y comunidad, de valentía y adicción, de amor y admiración, y del “peso del conocimiento” en el cuerpo de un niño. Lo escuchamos en los sonidos de niños jugando. Nos enseña como la memoria se convierte en el suelo en el cuál caminamos y vivimos.

En un juego satírico del emblemático “El Gallo,” en el que se le implora al gallo dejar de cantar, “Gallo Ramiro” vuelve a centrar a esta ave en el espacio familiar. A través de lo que equivale sonoramente a una balada clásica del Este de Los Ángeles, Cambalache le implora seguir cantando, como un recordatorio de una época cuando la gente traía sus gallos a nuevos barrios de posibilidad, marcando la experiencia de un nuevo día para todos.

“El Trompito” es también un reclamo, pero del cuerpo de una madre y un padre que han trabajado fuerte y que piden gozo y juego. Es un hermoso tributo a la amistad, la continuidad, el amor, y la amarga y hermosa lucha que vemos en las vidas de nuestros ancianos.

Todas y todos merecen ser reconocidos en los lugares y espacios a los que llamamos hogares. Constelación de Sonidos convierte espacios asediados en centros de fortalecimiento y contribuye en gran manera a la nueva banda sonora de lucha y dignidad. Ante la opresión, Cambalache nos ofrece un espejo, el cuál nos vuelve a inspirar con nuestras tradiciones perdurables de lucha radical y de expresiones creativas de la humanidad.

Constelación de Sonidos es un banquete de memoria sonora, un aguacero de recuerdos que marcan nuestra existencia colectiva. Nos recuerda de nuestro derecho por la felicidad y la justicia e insiste que nuestra presencia por sí sola constituye una vida y un camino que vale vivir. Este álbum es la arquitectura de los sonidos de nuestros hogares.